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La Madre del Cordero

Un lugar para el estudio y la reflexión

Platón: Texto I

«Es necesario, por tanto –dije–, que, si esto es verdad, nosotros consideraremos lo siguiente acerca de ello: que la educación no es tal como proclaman algunos que es. En efecto, dicen, según creo, que ellos proporcionan ciencia al alma que no la tiene del mismo modo que si infundieran vista a unos ojos ciegos.

–En efecto, así lo dicen –convino–.

–Ahora bien, la discusión de ahora –dije– muestra que esta facultad, existente en el alma de cada uno, y el órgano con que cada cual aprende, deben volverse, apartándose de lo que nace, con el alma entera –del mismo modo que el ojo no es capaz de volverse hacia la luz, dejando la tiniebla, sino en compañía del cuerpo entero– hasta que se hallen en condiciones de afrontar la contemplación del ser, e incluso de la parte más brillante del ser, que es aquello a lo que llamamos bien. ¿No es eso?

–Eso es.

–Por consiguiente –dije-, puede haber un arte de descubrir cuál será la manera más fácil y eficaz para que este órgano se vuelva; pero no de infundirle visión, sino de procurar que se corrija lo que, teniéndola ya, no está vuelto adonde debe ni mira adonde es menester.

–Tal parece – dijo–.»

PLATÓN, “República – Libro VII, IV.

Análisis del texto